.. A la memoria de mi padre: D. José Berni Gómez q.e.p.d. iniciador de esta colección

COLECCIONISTA DE VITOLAS DE PUROS
JUAN ALBERTO BERNI GONZALEZ (vitólfilo)   A.V.E. 1415

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. el tabaco y su entorno-activo . La vitola . IntercambiosComprasVentas .


Grandes Tabaqueros y sus Marcas

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.Habilitación (papeleta) marca Don Pepín. Retrato de José Rodríguez Fernández.
Retrato de José Rodríguez Fernández, familiarmente Don Pepín (*7)


DON PEPÍN nace el 4 de marzo de 1866 en la parroquia asturiana de Santa Eulalia de Colloto, perteneciente al concejo de Oviedo. El 4 de mayo de 1875, a los nueve años de edad, viaja a La Habana reclamado por su tío Antonio Fernández Roces, que lo acoge en el seno de su familia e inmediatamente lo envía a uno de los mejores colegios de La Habana, donde estudia con gran aprovechamiento. Continúa su formación en  los Estados Unidos, con el comercio como su gran vocación.

De vuelta a Cuba, Pepín trabaja en la pequeña fábrica de su tío Antonio, y también lo hace en la prestigiosa compañía tabaquera de Leopoldo González-Carvajal, de la cual su tio era accionista mayoritario. Sabía muy bien que la profesión de tabaquero se aprende desde adentro hacia fuera, pues es la mejor forma de valorar la importancia de cada departamento en el proceso de elaboración de los tabacos torcidos, así va pasando por todos los oficios y disciplinas de una fábrica de habanos: rezagador, despalillador, escogedor, fileteador, torcedor, etc.
A la edad de 37 años, podemos afirmar que Pepín había trabajado en una plantación, era un profundo conocedor de los procesos de elaboración de tabacos torcidos, se había convertido en director de una fábrica de tabaco de pequeño tamaño, había llegado a representar los intereses de la prestigiosa firma Hija de Cabañas y Carvajal en el extranjero como director comercial y, cosa muy importante, disponía de una enorme cantidad de contactos. Estaba, pues, preparado para dar el gran salto y lograr su sueño largamente esperado: poseer una firma de tabaco propia.

En 1903, el Marqués de Rabel, propietario de varias marcas de tabacos y conocedor de las intenciones de Pepín Rodríguez, le propone la venta de una de las suyas, la afamada ROMEO Y JULIETA, que recientemente había adquirido a Inocencio Álvarez y que Rabel no había podido atender debidamente. Pepín, aún sabedor de la escasa producción de la misma, le gustaba su prestigio, pues no en vano en sus viajes había visto sus vitolas acreditadas en mercados de enorme importancia por entonces para el tabaco, como lo eran Austria o Londres. Por ello, decide comprarle a D. Prudencio Rabel su marca. retomamos la historia más abajo.

Pero, retrocedamos en el tiempo y analicemos en detalle la bella y curiosa historia de la marca de cigarros puros ROMEO Y JULIETA. Fue fundada veintisiete años atrás, en 1876, por dos asturianos: Inocencio Álvarez y José García (Manín), los cuales se constituyen como socios propietarios de la marca a principios de dicho año 1876, citandose (textualmente):

« Solicitaron permiso de esta Alcaldía Corregimiento para matricular una marca de tabacos (cigarros puros), denominada ROMEO Y JULIETA para el uso de la fábrica de su propiedad de su fábrica establecida en la calle de San Rafael, 87 de La Habana. Lo que anunciaron por medio de la Gaceta oficial, siguiendo el modelo tradicional de la época, a fin de que los dueños de marca puedan examinar el diseño de la que se pretendían matricular y el que se crea con derecho a oponerse, presente sus reclamaciones en la Secretaria de este Corregimiento en el preciso término de diez días a contar desde la fecha de esta convocatoria. Habana 22 de Febrero de 1876.-  Firmado: El Marqués de Bella-Vista ».

.Antiguas vitolas de nuestra marca Romeo y Julieta, que se remontan a la época de sus fundadores.
.Habilitación de la última época (años 1940s)
con la estampa de "los amantes de Verona".
También se ven las fechas de medallas y condecoraciones conseguidas por la marca.

Entre 1885 y 1900, la pequeña fábrica de ROMEO Y JULIETA produce tabaco en cantidades limitadas pero de excelente calidad, cosechado en la famosa comarca de Vuelta Abajo (Pinar del Río) en un ambiente de enorme competencia entre marcas.
Desde el principio, Inocencio Álvarez insistió en contratar a los mejores torcedores de La Habana y primar, por encima de todo la calidad, tanto de sus tabacos como de su presentación. De esta forma, la marca ganó merecidamente su fama entre los fumadores más exigentes del mundo y en tiempo record, como lo prueba la concesión de numerosos premios y distinciones en distintas exposiciones, como lo avalan las medallas de oro en el logo de la marca, en las exposiciones internacionales de Amberes (1885), París (1889), Bruselas (1897) y nuevamente París (1900).

Realmente la persona que tenía las ideas y la visión empresarial necesaria para lograr el éxito fulgurante de los cigarros puros de la marca ROMEO Y JULIETA era Manín García, pues fue él quien acertó con el secreto que haría posible que, en un periodo de diez años de producción, ROMEO Y JULIETA se convirtiera en uno de los principales competidores en el complejo y exigente mercado de puros cubanos. 
La compañía logró su éxito gracias a una decisión aparentemente simple, pero extremadamente eficaz que consistió básicamente en tener claro que «para conseguir un buen puro era necesario un buen tabaco».

En sus comienzos, los propietarios de ROMEO Y JULIETA no tenían  plantación propia, por lo que se veían obligados a comprar tabaco en las subastas, y como su política les exigía el tabaco mejor, era complicado conseguirlo, pues además de que los precios se disparaban, no había forma de asegurar la máxima calidad de la hoja que ellos exigían, solo se podían dejar llevar por su intuición. Sin embargo, Manín García pensó en una forma de resolver el problema: envió un número de observadores con experiencia a las mejores vegas de Cuba, con instrucciones precisas de prestar atención a todas las fases por las que pasaban las plantas hasta su maduración, para luego decidir el proveedor con el que debería tratar cada temporada.

De esta forma, al principio de cada temporada, los espías de Don Manín saldrían con destino a las plantaciones haciéndose pasar por trabajadores contratados, con instrucciones concretas de informarle de todos los problemas que afectaban a los cultivos, como sequías, plagas, errores en los procesos de recolección o manipulación, etc. De este modo, basándose en dichos informes, fueron capaces de tomar las decisiones correctas sobre la calidad del tabaco a comprar, asegurando al máximo la calidad de sus futuros productos manufacturados. No pasó mucho tiempo antes de que los fumadores comenzaran a notar la diferencia entre un buen puro "habano normal” y el sabor y aroma de los elaborados por ROMEO Y JULIETA.

Elocuente testimonio de la popularidad y éxito comercial alcanzado por los primeros dueños de la compañía durante los primeros años de existencia de su fábrica es el hecho de la creación, de más de una docena de marcas nuevas: La Mar (en junio de 1876) , Los Amantes de Verona,  Monteschi у Capuletti (en junio de 1879), La Superfina, La Flor de Lozano, Daniel Webster , La Cubana (todas en 1882), La Salamith, Entre las Rosas, La Mía, La Sonámbula, María Estuardo (en 1883),  El Eco, La Cita, Sheba. Aunque ninguna de estas marcas fue capaz de afectar a ROMEO Y JULIETA, todas tuvieron éxito y aportaron beneficios considerables a la fábrica.

En 1886, Manín García deja ROMEO Y JULIETA coincidiendo con un cambio de domicilio de la calle San Rafael, 87 a Ánimas, 129-131 (*12). Tras un breve periodo trabajando con otro empresario tabaquero (un tal Montero), toma el control de la fábrica en solitario Inocencio Álvarez, que en 1900 decide vender su negocio a Prudencio Rabell, que al poco tiempo decide de nuevo venderla, pues no había podido explotarla debidamente.  

.Espléndida vitola Romeo y Julieta con el escudo de España en dorado y los colores de su bandera.
Conmemora la inauguración del nuevo edificio del Casino Español de La Habana (febrero de 1914).
.Selección de anillas de la
marca cubana Romeo y Julieta
.Romeo y Julieta emitió cientos de "vitolas especiales".

Pero, volvamos de nuevo a la figura de Don Pepín Rodríguez.
Cuentan de él que, en 1902, a los pocos primeros años de la independencia Cubana, cuando Don Leopoldo González-Carvajal vendió su fábrica Hija de Cabañas y Carvajal a la compañía norteamericana American Tobacco Co, Pepín presentó su renuncia a D. Leopoldo. Éste le rogó encarecidamente que la retirara y siguiera en su empleo provisionalmente para que la producción no sufriera quebranto durante los dos años que él tenía que gobernarla hasta el definitivo traspaso del negocio a los norteamericanos. Pepín accedió, pero tan pronto entró la nueva gerencia, presentó su renuncia con carácter irrevocable.
El nuevo jefe de la compañía lo llamó para informarle de lo satisfechos que estaban con su labor y rogarle que continuara en su cargo, llegando al extremo de poner en sus manos un talonario de cheques en blanco, con licencia para fijar el sueldo y emolumentos que considerara. Agradeció aquella deferencia, pero devolvió el talonario, diciendo: «He resuelto marcharme definitivamente, ya que estoy decidido a comprar una fábrica de tabacos y trabajar para mí(*11)

Para gestionar su recién adquirida marca-fábrica ROMEO Y JULIETA, constituyen en 1903 la sociedad Rodriguez, Argüelles y Cia. cuyos socios fundadores fueron José Rodríguez Fernández, Ramón Argüelles del Busto, Antonio Roces y Baldomero Fernández, con el mismo Pepín de presidente y con Argüelles de vicepresidente. Romeo y Julieta, que ya tenía un reconocido prestigio internacional, con la entrada de Pepín Rodríguez llegaría a su máximo esplendor.

En 1904 adquirieron el edificio habanero situado entre las calles de Belascoain y Virtudes, del que eran ya arrendatarios, edificio que ampliaron con una planta más en 1905. Al poco tiempo se vuelve a quedar pequeño, por lo que crean sucursales en Artemisa y Güira de Melena. La fábrica, una de las mayores de La Habana, ocupaba una superficie de 1.960 metros cuadrados, con unas instalaciones amplias y bien ventiladas, que ocupaban a más de 1.000 operarios.
En 1907 crea una nueva sociedad, Romeo y Julieta, Fábrica de Tabacos, en la que continúa José Rodríguez como presidente y su socio Ramón Argüelles del Busto como vicepresidente.

La fábrica Romeo y Julieta en 1917 (*7)

Pepín continuaba viajando para promocionar sus productos en los principales mercados de Europa, Sudamérica y sobre todo los EEUU, llegando a vender la totalidad de la producción de sus fábricas, que por entonces contaban entre 1.000 y 1.400 tabaqueros. Muy posiblemente haya sido el mayor vendedor de tabaco habano conocido. En el período 1903-1916, Romeo y Julieta aumentó su producción total de 2 a 18 millones de tabacos al año (*10).
La fama y prestigio de sus habanos no tenía fronteras, por ejemplo, uno de sus incondicionales y admiradores era Sir Winston Churchill. Además de crear nuevas marcas a añadir a las que ya tenía ROMEO Y JULIETA en su primera etapa, como: La Leita, Flor de Rodríguez Argüelles, Don Pepín, Falman, His Majesty, Flor de Romeo y Julieta, Flor de Skariatine y María Guerrero, esta última en honor a la famosa actriz española a quien conoció en uno de sus viajes a España.
Participa, además, en el capital de otras marcas como: El Crepúsculo, La Gloria Cubana, Bolivar, de la firma de J. Rocha y Cia., compuesta por sus amigos José F. Rocha y Rafael García.

Llegado un momento, abandona Cuba y se instala en una mansión de la lujosa Villa Montmorency, en el corazón del aristocrático distrito XVI de París, a pocos pasos del Bosque de Boulogne, del estadio de tenis Roland Garros y del hipódromo de Auteuil, aún hoy en día residencia  de millonarios y personajes famosos. Allí pasará largas temporadas con su familia, dejando al mando de la fábrica a su socio principal y vicepresidente de la compañía Ramón Argüelles Busto e incorporando al negocio tabaquero a su sobrino Hipólito Rodríguez para su formación. Desde entonces, y hasta 1930, la fábrica Romeo y Julieta fue dirigida en la práctica por D. Ramón Argüelles, llegándose a fabricar en ella la friolera de 18 millones de cigarros puros anuales.

En algún momento anterior a 1926 (*8), cuando su fábrica Romeo y Julieta estaba en su máximo esplendor, se disuelve la sociedad Rodríguez Argüelles y Cia., que pasa a denominarse Romeo y Julieta S.A., Sucesores de Rodríguez, Argüelles y Cia, que en su versión anglosajona sería Romeo y Julieta Cigar Factory Ltd.
A partir de 1930, Ramón Argüelles alterna su tiempo entre Madrid y La Habana, dejando la gestión definitivamente en manos de Hipolito Rodriguez, que se incorpora a la firma como vicepresidente en representación de su tío.
Finalmente, el 15 de septiembre de 1960, la resolución nº 20260 del Ministerio del Trabajo de la República de Cuba dispuso la intervención de la fábrica, que se incorpora a la empresa estatal Cubatabaco, trasladandose al poco tiempo a la calle Belascoaín nº 852, en el Centro Habana.  

Don Pepín, hombre sencillo y afable, poseía un talento natural y un instinto comercial innato, combinado con una gran capacidad creativa, fue un innovador en publicidad y un avanzado para su época, quizás algo excéntrico. Sin duda, Don Pepín habría sido en nuestros días un publicista de primera magnitud. Todas las campañas de publicidad que se utilizaron para promocionar sus marcas fueron de su propia creación.  En todas partes procuraba que el nombre de ROMEO Y JULIETA estuviera de actualidad y bien visible. Pongamos algunos ejemplos:

.Escuelas Pepín Rodríguez en Colloto (Asturias).

Hombre de incansable actividad, de clara inteligencia y gran espíritu de empresa, no sólo destacó en el mundo de los negocios, sino que prestó su concurso entusiasta a diferentes iniciativas sociales y benéficas, figurando entre los fundadores del Centro Asturiano de La Habana (socio nº 4), del Casino Español de La Habana (socio nº 1), del Country Club (socio nº 4) y del Habana Yacht Club.

Como buen asturiano, nunca olvido a su Colloto natal, adonde regresaba siempre que podía. En terrenos donados por su tío, Antonio Roces, levantó a principios del siglo pasado una escuela y creó una Fundación con 400.000 pesetas de capital, teniendo la enseñanza pública como único objetivo. Dichas escuelas llevan actualmente su nombre: Escuelas Pepín Rodríguez. Costeo la primera carretera que unió Roces con la general de Colloto. En 1913 obtuvo la Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII.

..Monumento a Don Pepín Rodríguez en su pueblo natal de Colloto (Asturias)

El pueblo de Colloto, agradecido, sufragó un monumento en una plaza del Camino Real en el barrio de Roces como testimonio póstumo de reconocimiento de la comunidad a su benefactor. Consta de dos esculturas de bronce sobre un pedestal de piedra: la principal es el busto de Don Pepín otra justo detrás es una mujer joven con los brazos apoyados sobre los hombros de dos adolescentes, una muchacha y un muchacho, que representan una alegoría de la juventud y la cultura. Se inauguró cuando Don Pepín tenía 84 años, después de sufrir innumerables vicisitudes, debidas en parte a la guerra civil española.
A un lado una inscripción con el siguiente texto: A PEPIN RODRIGUEZ COLLOTO AGRADECIDO AGOSTO 1940. Es obra magnífica del escultor catalán Josep Clará y Ayats, amigo de la familia desde hacía muchos años, al que Pepín conoció en París, donde el escultor residió entre los años 1900 y 1930 y al que no dejaba de visitar cuando viajaba a Francia y disfrutaba de su magnífica mansión en esa ciudad (*4).

Don Pepín falleció el 4 de octubre de 1954, a los ochenta y ocho años de edad, atesorando una gran fortuna, tras pasar diez años de estancia en la Clínica del Sagrado Corazón (La Habana), soportando resignadamente una larga y cruel enfermedad. Aunque se conoce poco de su vida en el ámbito privado, a partir de la correspondencia  cruzada entre el escultor Josep Clará y la familia de José Rodríguez, se desprende que tenía una hermana, Altagracia, y al menos una hija, María Luisa. También se sabe que siendo joven perdió su primera hija y poco después a su esposa.

A su muerte, su sobrino Hipólito Rodríguez, que le atendió amorosamente en su larga enfermedad y era realmente un hijo para él, heredó la fábrica, convirtiéndose por tanto en el mayor accionista de la firma. Su hija María Luisa Rodríguez Pellicer heredó solo propiedades y dinero, pero nada de la fabrica ni del patrimonio relacionado con la industria del tabaco. Una pequeña parte de las acciones restantes de Romeo y Julieta quedan repartidas entre los descendientes de los Roces y de los Argüelles. Su amigo, el Doctor Emilio Maril, dijo emocionado en su duelo: « ... de singular inteligencia, era querido de ricos y pobres y gastó su dinero con largueza. No llegó quizás a millonario porque distribuyó amplia y altruistamente su riqueza » (*11)

Don Pepín fue uno de los "últimos supervivientes" de la edad de oro de la industria tabaquera cubana que supo mantener su fábrica independiente de los todopoderosos grupos económicos que la amenazaban, integrándose decididamente en el núcleo de resistencia que en Cuba era conocido como los independientes (*5) cuando muchas marcas tabaqueras cubanas se rendían ante las presiones y los "dólares" de los grandes trusts o monopolios norteamericanos, en buena medida por la excelente preparación y conocimiento del mercado tabaquero cubano que poseía el prestigioso industrial tabaquero Gustavo Bock, delegado por esos grupos económicos de presión en clara apuesta para dominar y controlar dicho mercado.
Sentía por su ROMEO Y JULIETA un gran orgullo, y prueba de ello es que se cuenta un hecho ocurrido en la etapa de mayor apogeo de su fábrica, cuando Bock mantuvo negociaciones con él para comprar su empresa e incorporar su prestigiosa marca a uno de sus importantes trusts.
Parece ser que dichas negociaciones estuvieron salpicadas de infinidad de anécdotas, y en una de  ellas se cuenta que, ante la tenaz insistencia de D. Gustavo, Don Pepín hizo gala de su enorme inteligencia  preguntando al Sr. Bock «si tenía  alguna hija y si sería capaz de venderla por una enorme suma de dinero». Naturalmente la respuesta de D. Gustavo fue rotunda: ni por todo el oro del mundo. Aprovechando Don Pepín esta respuesta, puso punto final al acoso que sufría desde hacía tiempo, y con mucho respeto le dijo a D. Gustavo Bock:
«Para mí, la fábrica Romeo y Julieta es como una hija, y como usted bien acaba de decir, ni por todos los millones de dólares del mundo vendería a la que considero mi hija
En ese momento, D. Gustavo Bock percibió que había perdido definitivamente la partida ante ese asturiano tenaz y orgulloso de su obra que era D. José Rodríguez Fernández, Don Pepín.

La marca Romeo y Julieta posee un bello y variado conjunto de anillas de personajes.

El vitolario de ROMEO Y JULIETA es muy abundante, y de una sorprendente belleza y creatividad. Quizás sea uno de los mas extensos y variados, al menos de los de procedencia cubana. Algunos hablan de 20.000 diferentes (en mi modesta opinión, claramente exagerado). Son muy conocidos los bellos y asequibles conjuntos de anillas de banderas o de retratos de personajes, pero sobre todo son numerosísimas las vitolas que editó la marca bajo pedido para clubs, empresas, hoteles, firmas comerciales, conmemoraciones de todo tipo, peticiones personalizadas, etc., anillas que llamamos especiales en Vitolfília.

Como consecuencia de la intervención de Fidel Castro en las empresas tabaqueras cubanas, en la actualidad se da una dualidad en la fabricación de algunas de las antiguas marcas cubanas, pues se producen tanto en Cuba como en otros paises, como Santo Domingo. Es el caso de Hoyo de Monterrey, Ramon Allones, Romeo y Julieta, Monterrey, Fonseca, H. Upmann y Partagas.
En concreto, Romeo y Julieta se fabrica en Cuba, en la fábrica de la calle O'Reilly, por la corporación Habanos SA, siendo la segunda marca más vendida entre los puros cubanos.

También se fabrica la misma marca en la República Dominicana, donde se trasladó la producción después del embargo cubano, bajo la gestión de la la empresa Tabacalera García y la supervisión del Vicepresidente y Gerente General José Seijas, nativo de la República Dominicana e hijo de un político local.

 

 

 

 
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FUENTES DE INFORMACIÓN

(*1)    Revistas de la A.V.E. nº 100 Pág. 47, nº 255 Pág. 25. y nº 342 Pág. 30.
(*2)    Romeo y Julieta - Cigar clan      http://www.en.cigarclan.com/index.php/cigars/featured-cigar/666-romeo-y-julieta-
(*3)   Asturianos en la Habana         http://www.recursosfontan.com/jmanuel/emiamerica.pdf   

(*4)   Monumento a Don Pepín - Una obra del escultor catalán Josep Clará en Colloto (Asturias) Libro de Juana María Gil López.     http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=1058614
(*5)   A estas fábricas tabaqueras que se mantenían al margen de los trust norteamericanos e ingleses, los cubanos las llamaban cariñosamente "los independientes"
(*6)   Datos suministrados por un nieto de Ramón Argüelles del Busto.
(*7)   Libro de oro hispano-Americano - Cuba - 1917.
(*8)   Correspondencia epistolar entre José Rodriguez y el escultor Josep Clará. En una carta fechada el 4 de febrero de 1926, figura con el membrete:  Fábrica de Tabacos y Cigarros Romeo y Julieta S.A., Sucesores de Rodríguez Arguelles.
(*9)   Libro "Cien anillas de Calidad en la Litografía Tabacalera". Autores: Florencio Giménez Caballero y Manuel López Rodríguez.
(*10)  Libro "Tabaco en la periferia".   Autor: Jean Stubbs
(*11)  Revista Tabaquera "La Habana" . Octubre de 1954  (nº 10) y Noviembre de 1954 (nº 11), al fallecimiento de Pepín Rodríguez.
(*12)  Artículo de la Revista A.V.E. nº 360 (Pág. 10) sobre los grandes tabaqueros "Los Álvarez". Autor: Carlos Casado.