.. A la memoria de mi padre: D. José Berni Gómez q.e.p.d. iniciador de esta colección

COLECCIONISTA DE VITOLAS DE PUROS
JUAN ALBERTO BERNI GONZALEZ (vitólfilo)   A.V.E. 1415

.

. el tabaco y su entorno-activo . La vitola . IntercambiosComprasVentas .


Grandes Tabaqueros y sus Marcas

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Ramon CifuentesHabilitación (vista) con retrato de Don Ramón Cifuentes LLano.


RAMÓN CIFUENTES LLANO
fue uno de los más grandes y míticos tabaqueros de Cuba (considerado por muchos el más importante). Este personaje irrepetible, nacido para ser un triunfador en el mundo del tabaco y dotado de una gran capacidad e intuición para los negocios, logró convertir la Real Fábrica de Tabacos de Partagás en una auténtica leyenda de la industria tabaquera a partir de la adquisición de la marca PARTAGÁS a su paisano Juan Antonio Bances. Su famoso eslogan "Partagás y nada más" avalaba la calidad de sus ligas y la suavidad, tersura y terminación de sus capas.

Don Ramón Cifuentes nació el 16 de marzo de 1854, en la asturiana parroquia de San Salvador de Moro, perteneciente al concejo de Ribadesella. Sus padres eran Manuel Cifuentes Alea y Manuela LLano. (11*)

El destino de Ramón Cifuentes sería el de tantos asturianos: la emigración a Cuba. Del puerto de Ribadesella partía con cierta regularidad el famoso bergantín "Habana". Ramón Cifuentes veía las velas desplegadas del bergantín desde el embarcadero y se decía, mientras regresaba a su casa: «Ahí tengo que embarcar yo».

El vergantín HabanaEl bergantín "Habana", con base en Ribadesella, hacía la ruta a Cuba de 1862 a 1875 (*2).

El bergantín Habana (*2) está íntimamente ligado a la historia de esta villa, pues aunque han sido innumerables los buques que atracaron en los muelles de este puerto, ninguno ha dejado una huella tan indeleble de la memoria de estas gentes como él.
Ribadesella se convertiría en el principal centro de emigración a América del oriente de Asturias, haciendo competencia a los puertos de Gijón y Santander. Algo tendrá que ver este bergantín, cuando el propio escudo de la ciudad incluye un velero en su cuartel derecho.  

Los bergantines hicieron su aparición en el siglo XVIII, y, por sus buenas cualidades de navegación, serían los más utilizados tanto para carga como para pasaje durante los siglos XVIII y XIX. 
Se sabe poco acerca de las características del "bergantín Habana"; se cree que fue construido en los astilleros del Cadagua en la ría de Bilbao por encargo del armador Melintón González, de Gijón, y fue botado en 1858. En 1862 fue adquirido por la sociedad riosellana Prieto y Sánchez, S. L. Tuvo su base en Ribadesella entre los años 1862 y 1875, haciendo la ruta a la isla de Cuba casi ininterrumpidamente durante ese periodo. 

En Ribadesella, la partida del "bergantín Habana" con destino a Cuba constituía todo un acontecimiento. Desde la víspera, se observaba en la villa un enorme trasiego de forasteros que acudían a despedir a sus parientes y amigos. Eran tantos, que las fondas no podían acogerlos, de modo que los vecinos se encargaban de proporcionar alojamiento. Al final del paseo de la Grúa se celebraba un baile en honor de los viajeros que partían para ultramar. sobre el que dice la copla:
      « Que no te vuelva a ver / porque embarco mañana, / en un barco de vela, / voy a La Habana. »
A eso de las cinco o las seis de la madrugada, con todos los pasajeros ya a bordo, el barco era remolcado en sirga por las parejas de bueyes de la plantilla del puerto, que lo arrastraban hasta la barra. Allí los bueyes eran sustituidos por la trainera del Gremio de Mareantes, que lo ataban hasta la peña denominada el Caballu, donde el buque desplegaba su velamen y ponía rumbo a Cuba. Juan José Pérez Valle apunta que se observaban «escenas de gran emotividad cuando la lancha remolcaba el bergantín hasta la bocana del puerto para verlo después perderse en la lejanía». ¡Cuántas lágrimas se habrán derramado viendo alejarse el velero desde la costa y viceversa!.

Su infancia y primeros años de la juventud transcurrieron apaciblemente en su aldea natal. Su padre, Manuel Cifuentes Alea, y su madre, Manuela Llano, eran labradores, aunque el padre contribuía a la economía familiar también como contratista de obras en pequeña escala. Parece ser que ambas familias, los Cifuentes y los Llano, eran familias acomodadas de Ribadesella, aunque venidas a menos con el paso del tiempo, que buscarían en América unas oportunidades y una posición social mejor para su familia.

A los 17 años embarca en el bergantín Habana, pisando por primera vez suelo cubano en diciembre de 1871., después de una travesía inusualmente larga de 93 días debido a diferentes imprevistos. En aquél frío y húmedo amanecer del 3 de diciembre de 1871, no pudo sustraerse nuestro personaje a la emoción, ni tampoco a la desesperación que suponía, a sus 17 años, partir junto a otros emigrantes, con destino a La Perla de las Antillas, ni al impacto que suponía abandonar el hogar, los amigos y su querida Asturias, al subir las escaleras del bergantín, se juró así mismo que no desaprovecharía esta gran oportunidad.

LLega a Cuba en plena Guerra de los diez años o primera guerra de la independencia cubana, pues hacía tres años que Carlos Manuel de Céspedes, con el llamado grito de Yara (6 de octubre de 1868), había desatado las hostilidades, iniciando una confrontación que duraría de 1868 a 1878, y que se denominó popularmente la guerra chica. Cifuentes, sin pensárselo dos veces, se lanza a la defensa de la patria ingresando en el batallón de Voluntarios de Pinar del Río, en 1874: En 1890 asciende a capitán y en 1898 llega a alcanzar el grado de coronel, aunque ese mismo año, como consecuencia de la pérdida de la segunda guerra de independencia cubana e inmediata pérdida de la posesión de la isla, tiene que abandonar el ejercito.
Compra diversas vegas de tabaco en Pinar del Río, provincia de Vuelta Abajo, donde reside durante grandes temporadas, y entra en el mundo de la industria tabaquera estableciéndose como almacenista de tabaco en rama. Permanece un tiempo dedicado en exclusiva a sus plantaciones de tabaco en Vuelta Abajo, trabajando las diferentes etapas de su proceso, hasta llegar a las hábiles manos del torcedor que daba forma y calidad, a las múltiples y variadas labores tabacaleras.
Su negocio comienza modestamente, pero con su iniciativa, su enorme capacidad de trabajo y disponiendo de la mejor hoja de tabaco del mundo cultivada en sus propias vegas, no podía fracasar.

 

Vitola Aguil PartagásAntigua vitola de la marca Flor de Tabacos Partagas y Ca. del fabricante Cifuentes, Fernández y Ca.
Partagas-Deschamps Bella y buscada vitola marca Partagas, con retrato del capitán de la marina mercante española Manuel Deschamps.

El banquero y tabaquero asturiano Juan Antonio Bances Álvarez, tenía muy buena relación comercial con Ramón, hasta tal punto que cuando Bances, en 1887, después de interminables juicios con los herederos de Jaime Partagás Rabell: Teresa y José Partagás Puig (hijos del fundador de la fábrica), toma posesión de la fábrica de Partagás y, como primera medida, forma un consejo de administración presidido por el mismo Bances, acompañado por personas de su círculo de confianza.
En esos momentos Ramón Cifuentes Llano ya era un tabaquero de reconocida solvencia técnica y un eficaz proveedor de tabaco en rama, por lo que seguramente debió formar parte del grupo de personas de confianza de Bances.
En 1900, Bances tenía 80 años de edad y había regresado a España. Entonces decide retirarse de los negocios tabaqueros y traspasar la propiedad de Partagás a la sociedad denominada Cifuentes, Fernández y Ca., formada por Ramón Cifuentes Llano y Antonio Fernández, manteniendose Bances como como director. Con los nuevos socios propietarios llegaron nuevas y atractivas labores, con una gran calidad de tabaco y una esmerada presentación; Partagás aumentaba considerablemente su antiguo prestigio

Bances, hombre inteligente y astuto donde los haya, conocía muy bien a su paisano Ramón Cifuentes. Era plenamente consciente de su gran capacitación y de sus cualidades personales y profesionales idóneas para relanzar la fábrica Partagás a la que él, dado sus múltiples ocupaciones en sus negocios y en política, no podía atender. La empresa necesitaba una persona del perfil de Ramón Cifuentes y acertó plenamente al ofrecerle el privilegio de adquirir la que años después sería Real Fábrica de Partagás y Ca. Bances fallece en julio de 1907, a los 87 años, antes de consumarse oficialmente la venta de Partagás, en 1909.

Partagás se fortalece bajo su dirección y sabia prudente, con su sentido empresarial práctico y eficaz. Los más de 4.000 empleados de la empresa, siempre fueron conscientes de que la buena gestión sería una garantía de futuro tanto para ellos como para sus familias. En aquellos primeros años del siglo XX la fama de Partagás se fue extendiendo como un  reguero de pólvora, llegaron los encargos de las Casas Reales de España e Italia, de los grandes clubes, deportivos y sociales, de los políticos y militares más afamados de aquella época, hombres de negocios y un largo etcétera. Fueron años de expansión, con clara vocación exportadora en una situación de mercado muy favorable y que muy inteligentemente supieron aprovechar los directivos de Partagás.

El denominado sindicato inglés, con Gustavo Bock a la cabeza como representante y director general, llevaban desde el año 1889 adquiriendo la propiedad de marcas tan prestigiosas como Henry Clay, La Corona, La Española, Rosa de Santiago, Don Quijote, etc... pero la familia Cifuentes jamás pensó en vender a pesar de recibir suculentas ofertas. Su privilegiada situación en el mercado internacional, así como su fama y crédito, eran poderosas razones para no rendirse al poderoso capital inglés y norteamericano. Partagás junto a otras importantes fábricas ubicadas en Cuba, como por ejemplo la afamada Romeo y Julieta, decidieron continuar siendo independientes, resistiendo obstinadamente estas fuertes presiones, siendo muy bien considerados por los consumidores tanto locales como extranjeros.

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Francisco Pego Pita, trabajando en su despacho
de la fábrica de Tabacos Partagás.
PartagasLa fábrica de Partagás en la Habana.

Ramón Cifuentes Llano tuvo dos socios que jugaron un importante papel en la trayectoria de Partagás y cuya implicación en la empresa resultó de enorme importancia:

Antonio Fernández, amigo y paisano de Don Ramón, con una dilatada experiencia en el mundo del tabaco en Cuba, donde estaba considerado como uno de los mejores conocedores del tabaco en rama. En el año 1900, forma junto a Ramón Cifuentes Llano la sociedad, Cifuentes, Fernández y Ca, propietarios de la Flor de Tabacos de Partagás y Ca, registrando, entre otras marcas, La Inmejorable, que como bien dice su nombre, sirvió para la creación y presentación de nuevas y extraordinarias labores, avaladas, nunca mejor dicho, por inmejorables anillas, fue algo así como el punto culminante, que se caracterizó puntualmente por cuidar al máximo la calidad del producto, concatenado con esa esmerada presentación de la que escribía anteriormente.

Francisco Pego Pita, el gran amigo de Ramón Cifuentes Llano desde 1900. Hombre afable y jovial, de charla pintoresca, matizada siempre con expresiones del folklore cubano, era extraordinario y simpático: una personalidad "sui géneris", de las más destacadas y representativas que han existido en el variopinto mundo del tabaco. Conocido como Pancho, hizo una gran amistad con Ramón Cifuentes y fue su hombre de confianza, hasta tal punto que se hablaba de su guardaespaldas, quizá por aquello que se decía de que Pancho Pego pega fuerte. Desde 1906 fue gerente de la fábrica, pero en realidad lo importante en realidad fue una gran amistad entre ambos, y buena prueba de ello fue su entrada como socio y propietario en la empresa de Ramón Cifuentes en 1914, cuando Cifuentes compró las acciones a su anterior socio Antonio Fernández para vendérselas a Pego.
Antonio Fernández abandonó la empresa en 1916, dejando una profunda huella de su esfuerzo y buen hacer, dejando su puesto en manos de Francisco Pego Pita. El 19 de febrero de 1916 cambian la denominación de la empresa a Cifuentes Pego y Cia.

Los cuatro últimos años de la vida de Ramón Cifuentes estuvieron marcados por graves problemas de salud, de hecho tuvo que suspender sus viajes a Cuba desde su mansión de la calle Ferraz en Madrid para seguir de cerca sus negocios y delegar la dirección de su empresa en sus tres hijos, aunque continuó como socio principal hasta el mismo momento de su fallecimiento, acaecido el 22 de abril de 1938, a la edad de 84 años, en una clínica de Santander.

Francisco Pego Pita fallece el 13 de noviembre de 1940, a la edad de 73 años (dos años después de su socio y amigo Ramón Cifuentes) y el 12 de Agosto de 1941, como consta en la circular informativa que la Real Fábrica de Tabacos Partagas entregó a los jefes de departamento (*10), se formalizaba mediante escritura notarial que la sociedad Cifuentes Pego y Cia., con domicilio en la calle de la Industria nº 520 de la Habana, quedaba separada o desvinculada de los herederos del Sr. Francisco Pego Pita, pasando a denominarse desde ese momento Cifuentes y Ca.
Los hijos de Ramón Cifuentes LLano, Ramón y Rafael Cifuentes Toriello, quedaron como únicos gerentes con derecho al uso de la firma comercial. Sus propietarios serían los tres hijos de Cifuentes: Ramón, Rafael y Manuel, así como Alfredo García Paladini (hijo político) como representante general de la firma. Años después, Paladini sería presidente y destacado miembro de la Asociación Vitolfílica Española (A.V.E.).

Villa Rosario ActualFotografía actual de Villa Rosario (hoy hotel).

La vida privada de Ramón Cifuentes es bastante conocida, en parte por los libros biográficos escritos por algunos de sus descendientes (*4) y (*5). Sabemos que contrajo matrimonio dos veces, el primero el 10 de diciembre de 1884 con Dolores Vento. Se conocieron en una importante carrera de caballos celebrada en la Habana (Ramón Cifuentes tenía fama de experto jinete), Dolores contemplaba desde su palacete el paso de los jinetes, cuando uno de ellos al pasar debajo de su ventana el caballo perdió el equilibrio, cayó y de forma fortuita se le disparó el arma que portaba en su cinturón, hiriéndole en su pierna. El apuesto jinete no era otro que Ramón Cifuentes. Acudió a socorrer al herido acompañada de su capataz, que era Francisco Pego Pita, futuro director y socio de la fábrica Partagás. El casual encuentro se convertiría en sincera amistad y al cabo de un tiempo en matrimonio, en 1884. Esta tierna historia de amor, duró muy poco pues Dolores Vento enfermaría gravemente, falleciendo pocos años después de su matrimonio sin dejar descendencia. (*1) Memorias de Avelino Álvarez.

Villa RosarioEl chalet "Villa Rosario", construido por Ramón Cifuentes en honor a su esposa, Rosario Toriello.

El 2 de mayo de 1903, Ramón Cifuentes Llano casa en segundas nupcias con Rosario Toriello, mujer de gran belleza. En su honor levanta una preciosa residencia en la pequeña aldea de El Carmen, a 4 Km. de Ribadesella, y la bautiza Villa Rosario. No está muy claro su historia, pues mientras que en la propia fachada del edificio figura 1904 al igual que en la verja de entrada, según otras fuentes, figuraba la fecha de 1903, lo cierto es que otras informaciones apuntan a que fue proyectada en 1914 por el arquitecto Manuel del Busto para José Ruisánchez, rico indiano cubano y amigo de Ramón Cifuentes, aunque sería finalmente éste último el que levantará el palacete al mando del arquitecto José Quesada, respetándose muchas de las ideas del anterior proyecto. El resultado final será una obra primorosa y de singular belleza, transformado recientemente en un hotel de cuatro estrellas que hoy podemos contemplar con todo el encanto y esplendor de antaño. A la muerte de Ramón Cifuentes, la villa pasó por herencia a la hija mayor Estela Cifuentes Toriello, que se casó con Antonio Llano Pando, emigró a México y allí triunfó en los negocios llegando a atesorar una fortuna similar a la de Cifuentes.

Ramón Cifuentes y Rosario Toriello tuvieron en total ocho hijos, cinco hijas: Rosario, Isolina, Esmeralda, (casada con el que fuera presidente de la A.V.E. en la década de los sesenta del siglo XX, Alfredo García Valdés Paladíni), Estela y Liduvina y tres varones: Ramón, Rafael y Manuel.

Respecto a los hijos no reconocidos (no legitimados) de Ramón Cifuentes (*9), hay que ser extremadamente cauto en la difusión de datos que pertenecen al terreno de la intimidad y la vida personal de las personas. Debo decir que inicialmente reproduje en este mismo artículo algunos datos tomados de páginas o foros en internet correspondientes a paisanos o simpatizantes asturianos. Al poco tiempo recibí un email de un familiar directo, Kathleen Melo, en el que se presentaba como tataranieta de uno de ellos, Eloina, y corregía radicalmente estos datos con otros muy precisos, acompañados de documentación visual que paso directamente a a exponer:
Siempre según dichas fuentes, allá por los años 1895 o 1896, Ramón Cifuentes conoció a la joven cubana Josefa Garrido a la que llamaban familiarmente Pepa. Los padres de Josefa vivían en el mismo barrio de La Habana (en la calle Egido, hoy Avenida de Bélgica, eran también asturianos y se debieron de conocer a través de alguna actividad de Asturianos en La Habana.
Cuando se conocieron, Ramón tenía 41 años y Josefa 24, se enamoraron y fruto de esa relación nacieron tres hijos: Ramoncito (1897) que falleció en 1909 a la temprana edad de 12 años, Miguel (1899) y Eloina (1901). Antes de partir en uno de sus continuos viajes a España, Ramón prometió a Josefa que al el regresar a Cuba se casarían, pero en 1903, volvió casado con su flamante esposa Dª Rosario Toriello. Josefa, que estaba profundamente enamorada de Ramón Cifuentes, nunca se recupero de tal humillación.

.Fotografías de la familia
de Josefa Garrido (*9)

La tragedia se desencadenó en 1909, cuando nació Ramón Cifuentes Toriello. Al enterarse Josefa de que Ramón Cifuentes había tenido un hijo y que lo había bautizado con el mismo nombre que su hijo (muerto recientemente), no soporto más dolor y sin pensárselo se quitó la vida prendiéndose fuego en el patio de su casa de la calle Egido. Tenía 38 años. En la foto adjunta (a la derecha) se puede ver fotos de dos de los tres hijos y en la parte superior a la madre, Josefa, con tan solo cuatro o cinco años de edad, única foto que se conserva de ella, pues según cuenta Kathleen Melo, antiguamente en Cuba, cuando una persona se suicidaba, la familia solía destruir todas sus fotos (al menos eso es lo que a ella le han contado sus familiares).
Parece ser que los niños nunca salieron de La Habana, criándose con su abuela materna (la madre de Josefa) hasta que ésta murió. Entonces Eloina fue a vivir con la mejor amiga de Josefa y Miguel fue con un su tío Juan Garrido. Dicen que Ramón Cifuentes sentía mucho cariño hacia los niños y les consta que les sostenía económicamente y se ocupaba de ellos, por lo que tuvieron muy buena educación. Ramón Cifuentes pasaba bastante tiempo con ellos, los recogía y los llevaba a pasear de compras. Ante la gente, los presentaba como sus ahijados, de hecho su esposa siempre pensó que eran sus ahijados, o al menos es lo que él le decía a Rosario y los mismos niños le llamaban padrino, aunque siempre fueron discretos sobre su origen para no digustar a su padre.
Al casarse la hermana menor, Eloina, Ramón Cifuentes le pago la boda, le regalo una casa, tierra y una bodega. En dicha casa de la calle 80 de Marianao en provincia de La Habana, vivió hasta su muerte. Ambos hermanos, Eloina y Miguel, usaban el apellido Garrido pero también el de Cifuentes, de hecho Kathleen Melo conserva correspondencia familiar (tarjetas postales) en la que figura Eloina Cifuentes como destinatario.

El matrimonio Cifuentes-Toriello tenía su residencia habitual en Madrid, en un palacete de la madrileña C/ de Ferraz 25, de donde salían los dueños en coche de caballos y eran servidos por criados de calzón corto (*5); nos llama la atención que llevaran este atuendo en pleno siglo XX. Cuentan que solían dar paseos en carroza de caballos por el madrileño paseo de coches del Retiro, donde apuestos mozos a caballo se acercaban prudentemente a dar conversación a las muchachas.
Los tres hijos varones Ramón, Rafael y Manuel crecieron, junto a sus hermanas, en el ámbito comercial y cuando su padre les planteó su relevo, se hicieron cargo de la empresa; lo asumieron bien preparados, cuando ya contaban con prestigio y relaciones suficientes para continuar con éxito el imparable ascenso de la  ya mundialmente famosa fábrica Partagás y así continuaron hasta el año 1960 en que Cubatabaco, empresa del Estado cubano, se hizo cargo de la fábrica en cumplimiento de la Ley 914 de 1960. En este periodo, Leandro Cifuentes, ahijado y sobrino de Ramón cifuentes, fue apoderado de la fábrica hasta 1922, fecha en la que le sustituyó Juan Sánchez hasta 1935. (*8)

Durante su existencia, Ramón Cifuentes Llano, dejó la impronta de su legendario carácter, abnegación y hombría de bien. Ribadesella le honró poniendo su nombre a una de sus calles, pues fue siempre generoso con la tierra que le vio nacer, poniendo en todo momento su inteligencia, talento y tenacidad para servirla. Entre 1914 y 1918 fue alcalde de Ribadesella. También llegó a presidir en Cuba el Partido Conservador. Su desprendimiento y generosidad quedaron patentes al hacerse cargo del costo total de las nuevas escuelas en El Carmen, parroquia perteneciente al Concejo de Ribadesella.
Por sus relevantes servicios a España como militar, le fueron concedidas numerosas distinciones, entre las destacan la Cruz de 1ª Clase del Mérito Militar con distintivo blanco,  y la Cruz de 2ª Clase del Mérito Militar con distintivo rojo. Creó muchos puestos de trabajo, fundando en sociedad con el Marqués de Argüelles la fábrica de sidra El Sella, sucesora de Blanco Saro y Cía, siendo Ramón su presidente. Introdujo la sidra en México con la denominación de La Santina y en Cuba con la denominación Covadonga.

La fábrica de Partagás, con la llegada de Cifuentes, comenzó una etapa de continua superación, alcanzando una calidad y una sensibilidad artística difícil de igualar, que se aprecia y evidencia al contemplar sus primorosas impresiones litográficas (vitolas y habilitaciones), consideradas como auténticas joyas en el ámbito del coleccionismo vitolfílicos. La cantidad y calidad de sus vitolas es realmente muy relevante, pudiendose hablar con certeza de unas 6.000 piezas conocidas. Las anillas de Partagás son hoy en día extremadamente valoradas y codiciadas por los vitólfilo de todo el mundo. Sus viejos dorados, sus relieves y sus tintas anaranjadas, consecuencia de aplicar colorantes naturales de cochinilla o colores minerales, tienen un sabor y una fuerza realmente atrayente y difícil de superar.

 

PREMIOS OBTENIDOS (*3):

Medallas de oro en las exposiciones internacionales de París (1862 y 1867, 1878, 1882, 1855 y 1889), Chile (1875), Viena (1875), Matanzas (1881), Amberes (1885).

 

RelaciÓn de Marcas de fÁbrica y anexas (*3):

Flor de Tabacos de Partagás Flor de J. A. Bances La Inmejorable Osceola
Cifuentes La Eminencia La Tropical Mi Necha
Marques de Rabell Nada Mas Corojo El Cambio Real
El Marqués de Caxia Ramón Allones Modelo de Cuba Flor de F. Pego Pita
La Insuperable Flor de China Prudencio Rabel Caruncho
Flor de P. Rabell La Lealtad Flor del Alma Flor de Caruncho
La Intimidad Rallones Gayarre  

 

 

FUENTES DE INFORMACIÓN (*)

(*1)    Revista de la A.V.E. Coleccionable GRANDES TABAQUEROS - Don Ramón Cifuentes LLano, Páginas 89 a 100. Autor:  Florencio Giménez Caballero.
(*2)   La Nueva España. Diario independiente de Asturias. lne.es.   El «Habana», por Ramón Capín Rama       http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1924_40_611264__Oriente-bergantin-Habana
(*3)    Cien anillas de calidad en la Litografía Tabaquera. Autores: Manuel López Rodríguez y Florencio Giménez Caballero.
(*4)    Todos a bordo.   Autor Manuel Cifuentes Pando
(*5)    Olor a Yerba seca.  Autor Alejandro LLano
(*6)    La Habana, arquitectura del siglo XX”.  Autor Pepe Navarro, ed Blume 1998
(*7)     Edificios LHD. Villa Rosario, Ribadesella, Asturias        http://edificioslhd.blogspot.com/2009/06/12-villa-rosario-ribadesella-asturias.html   
(*8)     Revista A..VE. nº 254 (P. 23).
(*9)    Correspondencia mantenida con Kathleen Melo, familiar directo de Eloina, uno de los hijos no reconocidos de Ramón Cifuentes. Kathleen Melo es tataranieta de Eloina (abuela de su madre).
(*10)  Artículo publicado en la Revista de la A.V.E. nº 257 Pág. 29 donde figura copia de circular enviada a los jefes de departamento de la fábrica Partagas en 1941
(*11)  Asturianos en Cuba. Autor Mario Luis López Isla.

 

 
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